Camino a Jakarta: visita en Yayasan Sinar Pelangi y PER Jakarta

Pasan los días, las semanas, y aquí sigo, viajando. Conociendo decenas de personas nuevas, descubriendo lugares que ni me podía imaginar, comiendo platos con sabores deliciosamente irreconocibles. Viviendo mi sueño.

Escribo ya en mi último día en Indonesia, desde JAKARTA, la capital. Mañana tomaré un vuelo hacia Kuala Lumpur, Malasia, donde pasaré 1 semana. Me gustaría quedarme más tiempo pero el día 12 me voy a Nepal. Allí me reuniré con un amigo con el que pasaré un tiempo viajando, o mejor dicho, viviendo una de las aventuras más intensas de mi vida. Pero eso ya os lo contaré más adelante…

Hoy quiero escribir sobre mis dos últimas semanas y mis dos últimas experiencias relacionadas con mi proyecto.

Indonesia ha sido un país intenso. Sí, creo que ese es un buen adjetivo si tuviera que elegir solo uno. Intensa la gente, intensos los olores, intenso el tráfico y la contaminación. Intenso el verde de los campos de arroz bañados con un agua intensamente transparente. Intenso el blanco de la arena de las playas e intenso el rojo de las puestas de sol. Intenso el picante del chili y las especies con las que tanto les gusta condimentar la comida a los indonesios. Intensa la variedad cultural y las diferentes religiones que coexisten en un país donde el respeto hacia el otro es de admirar. Algunos en occidente tendrían que viajar aquí para darse cuenta de que diferentes religiones o culturas pueden convivir fácilmente en un mismo lugar si hay respeto por delante.

Después de pasar 2 semanas en Bali y Lombok, y otras 2 islas más pequeñas, me dirigí a la gran isla de Java. Lo primero que pude comprobar fue que la mayoría de la población es musulmana, al contrario que en Bali, que es Hindú. Llegué de noche, en ferry desde el oeste de Bali, después de viajar durante toda la mañana para cruzar la isla. Viví experiencias, otra vez, intensas. Perdido a propósito en un pueblito pesquero, terminé hablando, gracias al traductor de Google, con gente local y me invitaron a comer sin dejarme pagar nada…también hice el trekking del volcano Ijen, que está activo y que contiene una mina de azufre. Eso incluía – si no reservas un tour privado, cosa que no hice – alquilar una moto y conducir desde medianoche durante 1 hora por una carretera estrecha y con algún que otro bache que te lleva a los pies del valle del Volcán, desde donde se empieza la excursión. Otra vez, como en otros momentos en este viaje, tuve sentimientos contradictorios. Bonitos los paisajes, impresionante la poderosa fuerza del volcán, de la naturaleza. Chocante el trabajo infernal de los mineros, inhumano. Podéis leer un artículo sobe los mineros aquí.

Seguí mi camino hasta llegar a Yogyakarta, donde pasé 4 noches. Allí pude cargar pilas y explorar una ciudad conocida por ser un centro de arte clásico y de cultura javanés. Visité los increíbles templos Borobubur y Prambanan y me sentí famoso dejándome fotografiar por unos cuantos indonesios. Fui invitado a una boda tradicional javanesa, y me fui haciendo autostop para huir de la comodidad que empezaba a notar en el cuerpo.

Después de un día entretenido en la carretera parando a coches para que me llevasen a Jakarta, llegué de madrugada a la capital. Estos días los he pasado en casa de Aziz, un arquitecto que me ha acogido en su estudio gracias a Couchsurfing.

Yayasan Sinar Pelangi

El segundo día que estaba en Jakarta, y después de descansar del largo viaje en autostop, visité este centro en las afueras de la ciudad. No sé muy bien como definirlo, ya que es un poco de todo: orfanato, centro de rehabilitación, reinserción laboral y próximamente centro de acogida de personas mayores.

La fundadora, y añadiría eminencia, que hace posible este proyecto, es la hermana Andre Flammer.. “Sister André” que es como la llaman, proyecta mucho respeto y admiración a todo su alrededor. Esta monja holandesa, lleva más de 40 años en Indonesia. Después de pasar 4 años en la isla de Papúa, se trasladó a Java. En Jakarta, poquito a poquito han ido creando un centro que da ayuda a decenas de niños y adultos.

Encontré este centro gracias a Begoña de la ONG Kupu Kupu de Bali. No sabía que esperar ya que no tenía mucha información y además tienen un sitio web bastante simple. Al llegar y ver todo lo que han construido, me quedé impresionado. Lo que vi se parecía a un pueblo que va sobre ruedas. Una máquina que funciona a todo vapor…

Una de las ayudas más significativas que dan es la rehabilitación a niños y adultos con discapacidad, además de hacerse cargo de los costes de las operaciones que necesitan. También dan acogida a niños huérfanos y los escolarizan en la zona. Pero el centro parece que sea autosuficiente. Tienen montado un cultivo de hortalizas que les permite autoabastecerse. Además, producen manualmente souvenirs, juegos, elementos decorativos, etc, que venden para generar algo de ingresos. También hacen un trabajo de reinserción
laboral: muchos jóvenes trabajan en los alrededores.

Sister André me explicaba todo esto mientras nos paseábamos por el pueblecito y me iba presentando a todo el mundo. Veía en los ojos de la gente, un respeto enorme. Ella, con gesto serio pero soltando bromas sarcásticas de vez en cuando, daba órdenes mientras recordaba, como ya me había dicho al principio de la visita, que lo más importante es la educación y la disciplina.

Paseamos durante 1 hora mientras dejábamos atrás el edificio de las habitaciones, la cocina central, el almacén de producción artesanal, el enorme huerto, el edificio nuevo que están construyendo para acoger a personas mayores y que estrenan en mayo, el centro de rehabilitación, la piscina…al terminar, me vino una pregunta a la cabeza: ¿de verdad puedo ser de ayuda aquí? Parece que lo tengan todo resuelto…

Volvimos al despacho para retomar el aire y refrescarnos con la climatización. Le disparé mis dudas a Sister André y me comprendió. Me dijo que tenía razón, ahora mismo les iba muy bien y quizá no necesitaban de mi ayuda puntual. Continuamos conversando y me explico que también se dedica a coordinar muchos orfanatos situados en diferentes islas de Indonesia. Me explicó que hace dos semanas estuvo en Papúa cuando sucedieron las inundaciones. Ya había leído en las noticias la catástrofe. Murieron más de 100 personas y decenas de heridos y desaparecidos. Me explicó que dentro de poco harán un envío con ropa y calzado y vimos que ahí sí podía ayudar. Al final compramos ropa interior para niños, niñas y adolescentes. Una de las chicas que trabaja en el centro, me acompañó al mercado local. En total me gasté 1.080.000 que son unos 67,5€:

Al volver me invitaron a comer y después de esperar a que parase de llover, algo a lo que me he acostumbrado en Indonesia, me despedí y volví camino a Jakarta.

PER (Pour les enfants de la rue) Jakarta:

El penúltimo día en Indonesia, visité PER, una fundación francesa-indonesia que da soporte a diferentes centros locales, orfanatos, centros de acogida, escuelas…Esperaba con ansias el encuentro, sobre todo porque Ana, una española que trabaja en la fundación, me invito a su casa a desayunar junto con la presidenta Marie Laure. El solo hecho de saber que habría pan con tomate y aceite de oliva, tortilla de patatas y croquetas, me ponía enfermo de emoción. Es curioso pero me doy cuenta que una de las cosas que más echo de menos en este viaje es la comida. Sí vale, los amigos y la familia también…!

Llegué a las 8 de la mañana en casa de Ana. Marie Laure ya estaba allí. Me hizo mucha ilusión conocerlas por fin, después de haber estado en contacto durante días para planificar mi visita. 

Estuvimos hablando un buen rato y me explicaron como trabajan y a qué centros dan soporte. La asociación se fundó el año 2000 por mujeres francesas e indonesias y recibe subvenciones del estado francés a parte de voluntarios de diferentes países. PER hace un seguimiento de los centros que brindan ayuda a los niños de la calle y sus voluntarios dan también un soporte material y educativo. También organizan cursos de deporte, inglés, cocina, etc. La función principal de la fundación es facilitar la búsqueda de fondos para los actores locales que ayudan a los niños.

Marie Laure y Ana solo hace unos meses que están instaladas en Jakarta, pero su implicación y el tiempo que dedican a PER es enorme. El rencuentro también sirvió para intercambiar conocimientos y experiencias. Les expliqué como había empezado mi proyecto y ciertas reglas que pensaba eran importantes como la transparencia de lo que haces y la cercanía con la gente local. Les estuve ayudando también para crear su Instagram corporativo y les di algunos consejos sobre cómo recoger fondos para campañas puntuales a partir de GoFundme, la página de crowdfunding que utilizo yo.

Finalmente, decidimos donde podía ser de ayuda. Ana organiza un evento de cocina cada dos semanas en el centro KDM a Bekasi, cerca de Jakarta. Es una actividad que permite a los niños explorar su creatividad, aprender sobre diferencias culturales y trabajar con otros niños y adultos para dar valor a su comunidad. Como no tienen material lo lleva Ana de su casa y compra también  ella la comida…al final los voluntarios acaban destinando mucho dinero. Con el poco tiempo del que disponíamos, ya que me iba el día siguiente y ellas solo tenían 2 horas más para estar conmigo, comprar material de cocina era lo mejor logísticamente, además de urgente. Nos embarcamos rápido hacia el supermercado para buscar todo lo que necesitaban. Compramos sartenes, platos, cubiertos, una licuadora, cajas para guardar los utensilios, trapos, etc. El total sumó 1.122.340 que son  un poco más de 70€.

Esta vez no pude tener contacto con los niños por el poco tiempo que me quedaba. Me despedí de Marie Laure y Ana con ganas de más, quizá en otra ocasión…eso sí, me prometieron que me enviarían fotos del siguiente evento de cocina con los niños, lástima que no podré probar los platos!

Ahora ya me encuentro en Malasia, perdido en un pueblo de la jungla, Kuala Tahan. Solo tengo una semana antes de coger el vuelo a Katmandú así que intentaré aprovechar al máximo mi corta estancia en este país.

8 comentarios sobre “Camino a Jakarta: visita en Yayasan Sinar Pelangi y PER Jakarta

  1. Adriana Boccalon Contestar

    Hola!
    Primera vez que entro en tu blog y felicito tu hermosa actividad como @mochilerosolidario vas dejando tu huella útil a cada paso. Me encantó leerte y pues tienes una seguidora más

    • admin Autor del artículoContestar

      Hola Adriana! Muchísimas gracias, me alegras el día! Abrazo!

  2. COLETTE DOUCES Contestar

    después de haber leido tu articulo muy bonito y que me hace reflexionar, comi creps: se tiene los momentos intensos que se puede. Tengo prisa de ir a Nepal.
    Etre du bond, dijo René Char.

    • admin Autor del artículoContestar

      Merci bcp Colette! Espero que puedas viajar conmigo virtualmente a través de este blog. Les crêpes me manquent à moi!

  3. Nuria Calvó Contestar

    Hola Joel,
    La verdad es que estoy a la vez celosa y super orgullosa. No tengo hijos pero me hubiera gustado tener uno como tú. Supongo que los hijos de mis primos son un poquito los míos.¡Qué buen tesoro tienes en tus manos!Nada puede ser mejor que lo que estás viviendo. Gracias, hijo, por todo lo que compartes con nosotros. ¡Es algo tan valioso e intrañable!Un beso largo y fuerte. Merci mon ami

    • admin Autor del artículoContestar

      Nuri!! M’emociones moltíssimes gràcies! En certa forma viatgeu tots amb mi a través del blog. M’alegro que t’agradi. Un petó!!!

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