Mi «yo» del futuro

Se enciende la pantalla y se visualiza una persona: soy yo, dentro de 20 años. Casado, con hijos. Pasando más horas en la oficina que con mis seres queridos. Vendiendo mi tiempo por dinero. Vendiendo mi vida para poder vivir.

¿Soy feliz? Quizá no sé ni si lo soy. Me paso la semana esperando con ansia el fin de semana y este pasa volando. ¿Me arrepiento de algo que no hice de joven? Seguramente sí. ¿Es demasiado tarde? Tristemente, podría serlo…

Buscando inspiración para el primer artículo del blog, se me vino a la cabeza un anuncio que vi hace unos años y que ahora quiero recuperar para vosotros:

Este anuncio me impactó muchísimo. De alguna forma, hizo un click en mi cabeza y me di cuenta que no pagamos las cosas con dinero sino con el tiempo que gastamos para obtener ese dinero. José Mujica, ex presidente de Uruguay y gran pensador, lo explicaba también muy bien en el documental de HUMAN:

Después de esa reflexión me entró miedo. ¿Y si terminaba como el hombre de negocios del anuncio, llegando tarde del trabajo cada día, sin poder pasar tiempo con mi familia? Y si, sin darme cuenta, desaprovechaba mi vida poco a poco por estar viviendo en piloto automático, por seguir el rebaño de ovejas llamado sociedad y renunciando a mis sueños?

A partir de ese momento, la frase: “vale más arrepentirse de algo que has hecho y no ha salido bien, que no de algo que nunca intentaste”, se apoderó de mí. Vivo con esta idea muy presente en todo momento.

Con esta reflexión no quiero decir que quien no piense así está equivocado, ni mucho menos. Cada uno tiene sus prioridades y nos hacen felices distintas cosas, solo faltaría. Hay gente que necesita seguridad, que lo conocido es bueno para ellos. En fin, la frase hecha “más vale malo conocido que bueno por conocer” tiene que haber salido de alguna parte…

La realidad es que cada uno tiene su propio ritmo. Y yo no soy nadie para decirte qué tienes que hacer. Ni para decir qué está bien y mal. Ya que lo que hoy es correcto puede que no lo sea mañana. Pero lo que sí es innegable, es que si algo no te gusta tienes que luchar para cambiarlo. Y que si tienes sueños, tienes que ir a por ellos. En este sentido, me da tranquilidad el saber que sigo por el camino de búsqueda, por MI camino. Estoy dónde quería estar y haciendo lo que siempre he querido hacer.

Creo que es importante tranquilizar a mí “yo” del futuro y asegurarle que nadie está decidiendo mi vida por mí. Quiero ser, siempre que el universo me lo permita, el dueño de mi destino.

  • Vale, vale…ya lo hemos pillado. Lo tienes todo resuelto en tu cabeza para ser feliz.

Ni de coña… ¡Ojalá fuera así! En este mundo tan conectado, en esta sociedad tan “de cara a la galería”, parece que todo el mundo es feliz, activo y que lo tiene todo resuelto. Nos gusta poner filtros a la realidad para que parezca mucho más atractiva de lo que es. Pero al final, la gran mayoría de nosotros, no tenemos nada bajo control. La mayoría aún estamos intentando saber qué es lo que nos hace felices. Lo que pasa es que no nos paramos mucho a pensarlo, y seguramente ahí está el error.

Entonces…cuéntame: ¿Qué sueños tienes tú? ¿Estás haciendo algo para poder cumplirlos? ¿También tienes miedo de sentirte como el hombre de negocios del anuncio? ¡Despierta! ¡Actúa!

Bueno, si aún sigues ahí, aprovecharé para explicarte porque he decidido dejar lo que estaba haciendo con mi vida, e irme solo a dar vueltas por el mundo. En parte es culpa del anuncio que acabas de ver. Y por otro lado, me di cuenta que nunca sería el momento adecuado para irse a no ser que me despertara un día y dijera: Joel, hasta aquí hemos llegado. Y eso es más o menos lo que pasó. Dejé de ponerme excusas que solo hacían que retrasar la partida, y empecé a ponerme fecha de salida. Dejé de pensar en términos de “algún día” y comencé a pensar en voz alta planes más concretos y reales. En algún punto de este proceso, tuve el valor para planear definitivamente mi aventura.

  • Vale, vale pero… ¿y el proyecto? ¿Qué pinta con todo esto?

Bueno, el viaje podríamos decir que es solo una de las dos patas de esta aventura. Lo que permite que esto se mantenga en pie, es mochilerosolidario. Ya cuando vivía en París, empecé a entrar en contacto con el mundo del voluntariado, ayudando muchos sábados en la asociación “Restos du coeur” que da ayuda a los sin techo. Básicamente, pasábamos unas horas por la tarde entregando comida en el Parque des Invalides y charlando con quienes quisieran. Para algunos, era la única comida que harían en todo el día. Esa experiencia, de alguna forma, despertó mi lado solidario. Durante el año pasado, me di cuenta que quizá el hecho de hacer un viaje para mí – porque ha sido mi sueño desde hace años – no era suficiente . Quizá tenía que buscar una motivación extra para dar más sentido a esta aventura. Porque si no, acabaría perdiendo de vista el propósito inicial, el motivo real del viaje, como le pasó al hombre del anuncio en algún punto de su vida. Aquí es donde se empezó a perfilar la idea de este viaje solidario…

Pero esto solo es el principio. El embrión aún tiene que crecer y precisamente para esto necesito vuestra ayuda. Me encantaría que me acompañaseis en este viaje y que fuerais partícipes de la experiencia que voy a vivir. Deseo que entre todos, podamos ayudar a muchos niños que, sean del país que sean, tienen los mismos sueños que los nuestros, solo que no la misma suerte.

Las dos últimas semanas he estado viajando con amigos por Filipinas. Ha sido un inicio de viaje fácil ya que no me encontraba solo y sé que, en cierto modo, mi aventura empieza a partir de hoy. Esta mañana, me he despedido de mis amigos y he volado hacia Manila, la capital. De camino al hostal, he tenido una conversación bastante larga con el taxista, que tenía un inglés bastante bueno, por cierto (como mucha gente en este país). En algún punto de la conversación, cuando hablábamos de mi viaje, me ha soltado: vaya, ¡qué vacaciones tan largas! Después, ya a solas, reflexionaba sobre lo que me había dicho. Las vacaciones las he pasado estos días. Pero a partir de ahora será simplemente viajar, buscar dónde dormir, qué comer, en definitiva: vivir. 

En 2 días me uniré al equipo de Color your Life. Este grupo lleva un proyecto que trabaja en regiones pobres de Filipinas y busca promover el arte entre los niños, despertar su creatividad y ayudarles a explorar su potencial mediante actividades artísticas. Juntos iremos a Tanay, Rizal, para visitar la comunidad indígena de Dumagat y convivir 3 días con ellos. Además organizaremos actividades con los niños y les entregaremos el material que compraremos.

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¿Me ayudas a compartirlo?

4 comentarios sobre “Mi «yo» del futuro

  1. Elisabeth Contestar

    Las vacaciones son una cosa, la otra viajar o que viajar se convierte en tu vida, temporal o no temporalmente.
    Te leo y pienso ¡ua yo también quiero!
    Sometime soon..:) ¡malditos miedos! Te sigo y acompaño valiente!

  2. Bartomeu Contestar

    Fantàstic estimat Joel!!

    Gràcies per compartir el teu projecte d’aquesta manera… aribant al cor, al cap i a tots els racons del nostre ésser.

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