Visita a la ONG Soap4Life en Laos

Dicen que en Vientiane, la capital de Laos, no vale la pena estar más de 2 días. Yo me quedé 5. No porque me gustase la ciudad, sino porque en un viaje de tantos meses uno necesita unos días de descanso y de no hacer nada. Aunque reconozco que Laos está siendo un país de muchos días de relax, de muchas horas para reflexionar y de momentos para absorber todo lo que he estado viviendo durante estos últimos meses. He llegado en un momento personal adecuado en un país en el que la gente tiene una forma de vivir muy relajada. Y quizá se me ha pegado un poco. En cierta forma me recuerda a Filipinas. Sin estrés, todo llega, tarde o temprano, pero llega.

Quizá es por eso que estos días me estoy planteando (un poco) mi futuro, o mis opciones. Nunca miro más allá de unos meses en adelante, porque es tontería hacer suposiciones de un futuro tan lejano cuando no sé ni dónde estaré en 3 semanas. Sin embargo va bien, cada cierto tiempo, hacer un ejercicio para valorar los últimos acontecimientos, ver si lo que he hecho hasta ahora era lo que esperaba y considerar diferentes opciones de futuro. Eso sí, siguen habiendo muchas puertas abiertas, mucha incertidumbre, pero todo me conducirá a mi camino.

En Vientiane tenía que hacer varias gestiones, como comprarme un móvil, ya que el mío estaba muerto, o extender el visado 4 días. Uno de mis mejores amigos se ha unido a mi aventura 2 semanas para viajar juntos lo que me queda de Laos y he extendido el visado para estar más días con él. Volví a coincidir con dos chilenos con los que había pasado unos días en Vang Vieng, Vanesa y José, y con los que hicimos muy buenas migas. Con ellos los días fueron mucho más entretenidos. Y bueno, muchas historias que tenemos ahora para contar…

Además, tenía cita con la ONG Soap4Life. Esta pequeña organización, que apenas tiene 3 integrantes y voluntarios puntuales que ayudan, trabaja en la zona de Vientiane desde 2014. Viengphila “Laa” Vaiyakone, que trabajaba hasta ese momento en una fundación que proporcionaba filtros de agua a comunidades rurales, se dio cuenta que después de todo este esfuerzo, el agua se depositaba en vasos y jarras sucios antes de ser consumidos por los miembros de la familia. Esto ocurría porque no tenían acceso a jabón sano y asequible en sus pueblos. De ahí nació la idea de crear una ONG que solucionase este problema.

Soap4Life es una pequeña organización humanitaria dedicada a mejorar la higiene, desarrollar y apoyar oportunidades económicas para familias críticamente empobrecidas y encontrar un camino para que las mujeres logren el empoderamiento en su comunidad. Tiene por lo tanto 3 focos:

  • Higiene: la ONG visita comunidades rurales y escuelas donde los niños y niñas están en riesgo de sufrir enfermedades intestinales mortales debido a la mala higiene y al hecho de no disponer de jabón. Proporcionan pastillas de jabón, construyen instalaciones para poder lavarse las manos y enseñan a los niños la importancia de una buena higiene.
  • Talleres fabricación de jabón para mujeres: se organizan para enseñar a las mujeres de los pueblos que se han visitado, cómo producir su propio jabón con materiales disponibles en su comunidad y asequibles. De esta forma se crean pequeñas empresas familiares sostenibles que fabrican y venden jabones naturales y saludables donde el dinero ganado y recolectado dentro del pueblo permanece en circulación en beneficio de toda la comunidad.
  • Empoderamiento de la mujer: con lo anterior se consigue que las familias dispongan de más dinero que podrán destinar a tener una mejor alimentación, vestimenta, educación para los niños y ahorros para emergencias médicas. Esto ayuda al empoderamiento de las mujeres en sus comunidades. La gente valora el trabajo de estas mujeres.

Quedé con Laa y con su marido Mac, un americano que lleva en Laos 10 años y que lleva la ONG junto a su mujer. Mac me dijo de quedar a las 11 hora laosiana, es decir, “decimos las 11 pero puede que llegue tarde”. Nos reunimos en un café chileno que se convirtió en mi segunda casa en Vientiane, el Bacan, y hablamos sobre el origen de la ONG y las actividades que tenían pensadas para un futuro cercano. Me hablaron también sobre algún desencuentro que habían tenido con grandes organizaciones como Save the Children. Sin entrar en detalles, cada vez estoy más convencido que el trabajo que hacen las pequeñas organizaciones es el que de verdad marca la diferencia. Ellos hacen el trabajo real, transparente, el que tiene un impacto más directo en las comunidades. Y poquito a poquito y sumando entre todos, mejoran el mundo.

Mac me había propuesto que podríamos visitar el hospital de niños y repartir pastillas de jabón para sus familias. Sin embargo, antes haríamos una parada en otro sitio. Mac nos comentó, muy naturalmente, que tenía que pasar a visitar a Shui Meng, una amiga suya que era la mujer de la famosa personalidad de Laos, Sombath Somphone. Hasta ese momento solo me sonaba débilmente ese nombre. Mac nos explicó por encima quién era Sombath y por qué había sido tan importante para el país, y rápidamente lo “googleé”. Me quedé impresionado por su historia, que podéis leer aquí. Sombath es un trabajador de desarrollo comunitario reconocido internacionalmente y miembro destacado de la sociedad civil de Laos. Sombath fue secuestrado en una calle de Vientiane en 2012 y no se le ha visto desde entonces. Unas cámaras grabaron como la policía detenía su coche y se lo llevaban. Pero las autoridades niegan cualquier responsabilidad de su desaparición. Su mujer lleva años intentando encontrarlo pero hasta ahora nadie sabe nada. Y la presión de la Unión Europea, la ONU, ministros de Europa y Asia, ONG’s, precios nobel de la Paz y otras grandes personalidades no han servido de nada. Mac necesitaba hablar con Shui, la esposa de Sombath, para pedirle consejo sobre un tema de la ONG y encontrar una posible colaboración con UNICEF, ya que ella tenía contactos en la organización. Saludamos a Shui que nos devolvió el saludo con una sonrisa muy genuina. Estuvimos 15 minutos escuchando y observando a Mac y ella. Mientras la miraba, no podía evitar pensar el enorme sufrimiento de esa mujer. Más tarde me arrepentiría de no haber tomado una foto con ella para recordar ese momento más nítidamente.

A continuación nos dirigimos al hospital de niños. En Laos, todos los gastos médicos corren a cargo de la familia y los pacientes no reciben ninguna comida. Mucha gente, en consecuencia, no puede hacerse cargo de los tratamientos o tienen que hacer grandes esfuerzos o pedir dinero prestado. En muchos casos, el hospital tampoco proporciona productos de higiene. Es por eso que Mac tuvo la idea de que podríamos repartir pastillas de jabón, que ellos mismos fabrican, y al mismo tiempo Laa, su mujer, explicaría a las familias la importancia de una buena higiene para evitar enfermedades.

Como ya sabéis los que me seguís de hace tiempo, nunca doy directamente dinero a las ONG o fundaciones que visito. En este caso, lo que hice, fue comprar directamente a la ONG un producto que ellos fabrican para después poder repartirlo a los niños y niñas. En total repartimos 200 pastillas de jabón que sumaron una cantidad de 1 millón de KIP, unos 100€.

Por algunas circunstancias, ya había estado en 2 hospitales en Laos anteriormente, y era consciente de las condiciones en que estaban. Nos encontramos con unas instalaciones viejas y falta de material, tanto médico, higiénico y además algunos pacientes no disponían de camas quedándose en el suelo con colchones…una realidad que no vivimos en nuestros países y que aquí ven como normal. Sin embargo, a pesar de estas circunstancias, el ambiente que reinaba en el hospital no era triste. Más bien relajado, familiar. Muchos padres, madres y niñ@s nos sonreían al vernos entrar. La lengua es una barrera enorme, pero a veces se transmite mucho más con una sonrisa.

Laa hablaba con las madres y yo y Vanesa, que nos quiso acompañar muy amablemente, repartíamos las pastillas de jabón. Para muchos niños eran juguetes con los que formar castillos…y en esos instantes no podía evitar pensar que esos niños y niñas tendrían que estar en la calle jugando, en sus pueblos, con sus amigos. Injusta es la vida muchas veces, pero nuestro deber es afrontarla con una sonrisa, con positividad y valentía, como esos niñ@s.

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Nos fuimos del hospital con una sensación rara. Pero contentos por la experiencia vivida. Nos despedimos de Mac y de su familia, sin saber que el día siguiente nos volveríamos a ver. Me desperté con un mensaje de Mac diciéndome si quería ir a su casa (que al mismo tiempo es la sede e instalaciones de Soap4Life) para que me enseñaran cómo fabrican el jabón. Evidentemente no lo dudé y acepté al momento.

Me reuní con el otra vez en mi segunda «casa», El Bacan, y nos dirigimos con su coche a las afueras de Vientiane. Caminos sin asfaltar, calles estrechas y casas viejas en ambos lados, este era el paisaje en las inmediaciones de su residencia. Mac y su familia viven en una casa alquilada bastante modesta. Me sorprendió el hecho de que todo fuese tan rudimentario. Quizá pensaba que un expatriado americano viviría en una casa más moderna. Pero todo en su vida ahora es así, rodeado de sencillez y tranquilidad.

Entramos en una cabaña de madera que tienen en su patio y Laa nos mostró cómo fabrica el jabón paso por paso. Nunca había visto algo parecido, hubiera creído que se trataba de un pastel o unos brownies sino me lo hubieran dicho. Pero no, eran pastillas de jabón que irían a parar a manos de niños para evitar enfermedades graves, salvando vidas. Toda la producción es manual así que supone un gran esfuerzo y tiempo. Los talleres que ofrecen a las mujeres los hacen también allí. Mac también nos enseñó las instalaciones de agua que proporcionan a las escuelas para que los niños y niñas se puedan lavar las manos.

Mac nos condujo de vuelta al centro de Vientiane y después de desearnos buena suerte mutuamente, nos despedimos. Me sentí con suerte de haber podido compartir momentos con personas como ellos, que dedican su vida a causas tan sacrificadas pero enormemente gratificantes. Soap4Life es una ONG muy pequeña, transparente, modesta, y es necesario mucho esfuerzo por parte de Mac y su mujer para poder mantenerla a flote. Pero son un vivo ejemplo de que por pequeños que sean, se puede generar un gran impacto y mejorar la vida de comunidades enteras.

Ahora me encuentro en Pakse, una ciudad al Sur de Laos. Los últimos 3 días hemos estado haciendo una ruta en moto por el centro de Laos. Conduciendo por parajes hermosos, campos de un verde intenso rodeados por montañas que  se elevan violentamente en el horizonte, caminos transitados constantemente por vacas y búfalos y pueblos rurales que nos mostraban el Laos más auténtico con sus gentes mucho más sonrientes que en la capital.

En unos días rumbo a las 4000 islas para pasar los últimos días con mi amigo, y también en Laos.

Un comentario sobre “Visita a la ONG Soap4Life en Laos

  1. Laura Contestar

    Aquest viatge per tu era un somni. Abans de marxar, vas dir que estaves convençut que aquest any et serviria per reflexionar sobre què voldries fer en el futur, el teu futur.
    Tinc molt clar que seràs capaç de fer qualsevol cosa per complir els teus desitjos i que no hi haurà límits que se’t resisteixin per aconseguir-los.
    T’estimo.

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